Las Desventuras de Orfeo y Caronte.

Primera carta a Caronte. (Inédito)

“Einmal Ist Keinmal”

 York, 20 de julio de 1866 

Para Lord Caronte Megalos 

¡Mi estimado amigo!, cuánto placer me causa escribirte. Había intentado telegrafiarte, pero uno de mis pajes me notificó que el aparato se ha averiado.  

Camarada, te escribo para contarte que he conocido a la doncella más apasionada de todos estos parajes, deslumbra con su encanto, y sus trazos sobre el lienzo resultan exquisitos. La conocí en el estudio de nuestro compatriota Edgar Colett, quién aún no se recupera de “Él Pánico del 57”, pero que todavía pinta con la avidez de su juventud; Lady Violet estaba sentada en una de las butacas de madera de roble que aún conserva Edgar, y volteó hacia mí con la indiferencia de un infante al ver un libro, sin embargo, su mirada fue penetrante y me transmitió una calma hogareña. En cuanto tomé su mano y me presenté, se convirtió en la criatura más simpática de la tierra; ¡Si hubieras estado ahí!, la suavidad y la fonología de su acentuación resultan fascinantes, ¡Es como sin recitara poesía mientras habla! A Edgar le encantó nuestra química, y sé que reía sobre nuestra charla mientras pintaba a Palmerston decapitado. 

Sin más que añadir sobre su nada superficial personalidad, y lo indomable de su espíritu, quisiera colmar el deseo vehemente de narrarte su belleza: Tiene ojos cafés brillantez como caoba recién tallada, tan tiernos y dulces como la inocencia de un cervatillo, tiene labios torneados y esbeltos, de los cuales fluye un cansino melifluo semejante a la melodía de un Rodhes; su piel dorada, varios tonos más oscura te ensimisma hacia deseos carnales oscuros. Llevaba una pagoda rosada con bordados italianos, que a juzgar por la silueta, tenía una crinolina estrecha que, a mi parecer, le agregaba aún más belleza al atuendo aunque discrepe completamente de las modas actuales de la aristocracia inglesa.  

Mi amigo, es una dama de lo más interesante, por lo que estoy organizando una fiesta en los salones de mi palacio para presentártela. Será celebrada a los 19 días del mes próximo luego de la hora  del té. Y aprovecho estas últimas líneas antes de mi despedida para informarte que he traído desde la India un bastón de cuarzo con rubíes incrustados que sin dudas ha de encantarte. 

No hay nada más refrescante y cálido que tu inefable amistad, Caronte. Me despido. 

Firma: Lord Orfeo Sommerfeld. 

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